miércoles, 10 de agosto de 2016

Fogata - Poema de Daniel Arenas

Siento como cabalga tu nombre en mis labios
y tus manos temblorosas vacilan sobre tu vestido.
Te digo: «Alza la vista
                                  y contempla la nieve...
                                                                  esto es lo que soy.»
La noche es larga y fría
y tú miras entre la fogata
los restos de mi alma que llora sin razón.

Los árboles se baten continuamente
en la oscuridad y
la noche sigue en silencio ante el desastre.
               (con miedo se agitan los abetos
                con un crujir extraño
                que inicia un ruido como lamento).
Escuchas mil pasos,
tal vez una gota de agua cobriza
                                                   cayendo en mis ojos
y me dices:
                   «Son extraños los ojos dentro de ojos ajenos».

El fuego crepitaba
y tu nombre sobre mis labios se apagaba;
el silencio siguió después de las palabras.
Ya no hubo más recuerdos.
El mundo siguió ardiendo frente a nosotros,
la nieve siguió cayendo sobre nosotros;
y sobre nuestras manos
el mundo dejaba rastros de ceniza.

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